English version: "The Universalization of the Nation-State and the historical origin of its institutive order" Inicio      Agregar a Favoritos    Contáctenos    

Sobre el Colapso de los Imperios, la Fragmentación del Estado, y el Equilibrio de Poder y de Imaginarios Sociales en la Historia Mundial.
Origen y función legitimante de los Padres Fundadores en el itinerario sociopolítico moderno de los estados nacionales (1808-1989).
Por Joaquín E. Meabe, Jorge G. Paredes M., y Eduardo R. Saguier. Y la colaboración de Maximiliano Korstanje.

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El Asesinato de Sucre

Por: Carlos Hernández F.
Fecha de publicación: 08/10/07

José María Obando escribe desde Buesaco a José Erazo quien se encontraba en Salto de Mayo el mismo día que Antonio José de Sucre salía de Popayán: “ Mi estimado Erazo: El dador de ésta le advertirá de un negocio importante que es preciso lo haga con él. El le dirá a la voz todo y Usted dirija el golpe.”

Obando fue el director de la tragedia de Junio de 1830, a quien el 17 de abril de 1854 le respetaron su vida, cuando José María Melo lo depuso como presidente de Colombia, habiéndolo encontrado encerrado en las habitaciones de palacio.

El tres de Junio 1830 arribó a la casa de José Erazo en Salto de Mayo vía Pasto el asesino de Sucre el coronel Apolinar Morillo para reunirse con Juan Gregorio Sarria experto en la preparación de armas. La esposa de Erazo, Desideria Meléndez, declaró en el juicio los detalles de ese encuentro:

”... Me comunicó que el señor que había llegado era el coronel Morillo, y que traía órdenes para que, asociado de mi esposo José Erazo, asesinaran al general Sucre; y que para el efecto traía dos órdenes por escrito, una del comandante Mariano Álvarez y la otra del general José María Obando, las cuales las traía Erazo en las manos, y habiéndole leído el contenido de ellas, le quite dichas cartas, aconsejándole a mi marido con empeño no se metiera en tal atentado”.

Declaró el sargento Lorenzo Caicedo ayudante del mariscal lo ocurrido la noche antes del asesinato en la casa de aposento de José Erazo: “ S.E. entró en desconfianza y mando cargar las pistolas y alistar las armas para ponerse en defensa, por si asaltaban y dijo: No puede ser sino que estos, Sarria y Erazo, traten de asesinarme”.

Me imagino que el Gran Mariscal esa noche no pudo conciliar el sueño, quizás pensando en su añorada Cumana; a lo mejor recordando sus acciones: su primer encuentro con el Libertador en el Orinoco; la redacción del Armisticio y la Regularización de la Guerra antes de Carabobo; la protección de Guayaquil; las batallas de Junín, Pichincha; Ayacucho; el paso del Desaguadero; la derrota de Olañeta; la presidencia de Bolivia; el Portete de Tarquí; el Congreso Admirable y la execración de su Patria.

A lo mejor evocó a su esposa Mariana Carcelen que lo esperaba en Quito; pudo recordar sus idilios y amoríos con: la cumanesa Ana Maria Zerpa; las guayaquileñas Pepita Gainza Rocafuerte y Tomasa Bravo; la paceña Rosalía Cortés Silva; de Chuquisaca Maria Manuela Rojas y hasta la monja Martina del Corazón de Jesús Abadesa de los Remedios. Estaría en su memoria sus hijas Lucia, Teresa, Simona, y sus hijos José Maria y Pedro Cesar.

No se equivocó el Mariscal en su premonición, pero realmente quien lo esperaba en Berruecos entre los pasos de La Capilla y La Jacoba era el venezolano Apolinar Morillo, acompañado de los esbirros peruanos Andrés Rodríguez y Juan Cuzco y del tolimense Juan Gregorio Rodríguez.

“¡Carajo,Balazo¡ “ alcanzo a decir el Gran Mariscal de Ayacucho después del fogonazo.

Cuatro disparos se oyeron en Berruecos esa mañana, uno mortal disparado por Morillo que dio en el corazón del Gran Mariscal, otro rozó la cabeza, el tercero hirió levemente la garganta y el cuarto entró en el pescuezo de la mula del Mariscal.

Veinte y cuatro horas estuvo el cadáver insepulto de Sucre tirado sobre el suelo húmedo de Berruecos uniendo la sangre con la tierra que libertó.

El Libertador, que rara vez se equivocaba en sus sentencias, exclamó:”...Yo pienso que la mira de este crimen ha sido privar a la patria de un sucesor mío...”

Patria, Socialismo o Muerte

carherfig@yahoo.com

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